Desesperado intento librar mis manos de las cadenas, esas a las que no recuerdo ser esclavizado… Jurando no creer delineo lo amorfo en tu silueta… ¿Dónde estás cuando más te necesito?, ¿Dónde, cuando el mundo bajo mis pies se derrumba?
¿Estás ahí?...Tan cerca… irónicamente mi mano continua sin poder alcanzarte.
Contemplo tu andar presuntuoso, arrogante… ¿Cuánto más me harás esperar? ¿Cuánto más debo aguantar para que percibas los susurros que libero al viento?
Deseo que aquello sea solo una mentira para que mi alma quede tranquila, rasgo recuerdos de ínfimo valor… ¿Qué significado tiene para ti?, ¿Uno más de los tantos que te anhelan?
¿Hipocresía tal vez?...
Pretendiendo ignorarte los miedos de a poco se filtran en mí, matando el anhelo, paradójicamente cuento los días hasta que mi mano logre alcanzarte.
Odio de edad, mente joven con sangre fría…
Nadie puede regresar el tiempo, es lo que me temo… si tan solo pudiera rebobinar la cinta en aquellas añoranzas parcas, aspirando el gris aroma de los burlescos otoños.
No puedo volver atrás… ¿Qué tan lejos podre llegar? Demasiado enredado, adoleciendo, ¿Que tanto he perdido en este camino?... incluso la muerte se convierte en la presa.
Me deshago de mi débil conciencia… lentamente… sin que mis pasos hagan algún sonido… sin dejar rastro, yo disuelto en la nada, espero por tu ayuda…
“Perdona que lo diga pero, tengo miedo de perderte”… grito en tu oído ignorando la oscuridad en mi reflejo… aunque no lo escuches el eco vuelve a mi…
En este laberinto… ¿Por qué respiro aun?
Hasta que mi angustia duerma lléname con tu profunda tristeza…
Danza y duerme… no tienes más freno que las murallas en tu mente…