martes, 15 de noviembre de 2011

Sombras


Capitulo I


I

Desconcertante realidad al desentrañar la verdad, conciencias mescladas, unidas, inseparables tan distantes una de otra, sentimientos casi confundibles simultáneamente contrarios, eternamente tomados de la mano, desolación a cada rincón visible, llantos incontrolables que surgen de todas partes, palabras estancadas, sonidos vocales bloqueados, un nudo en la garganta del tamaño de un mundo, semejante a ese mundo utópico en el que  te has desenvuelto resguardado toda la vida,  del que se es arrancado de un momento a otro, sin miramientos o consentimiento, cayendo en espiral a un vacio de improvistos. Miedos vueltos realidad, incertidumbre creciente, sensaciones agolpándose en la oscuridad, palabras como rezos predicados tantas veces que por inercia se repiten, empapado en la sensación de superioridad. Sonrisas vulgares, cinismo desbordante, agua salada brotando repentinamente, lamentos vanos, luces momentáneas, sonidos estruendosos, tamboreo contra cristales,  huellas vivas color carmesí, resbaladizas y oxidadas, preguntas sin respuesta aparente, resonando sin cesar, matando la razón… ¿es esto en verdad real?... ¿es esto una clase de pesadilla?... ¿Cómo llego a tal grado?... una comprensión más allá de lo incomprensible y al mismo tiempo tan complejo e indescriptible, suplicas al tiempo, deseos encarnados de que lo que yace frente a esa mirada nublada tanto por tristeza como desolación, se esfume, se desvanezca,  cediendo lugar a lo que anhelas se convierta en la única y exclusiva realidad, retornando al egoísmo, el reconfortante amor excesivo, inmoderado, inagotable, ese tal cual muestra todo el desprecio y repulsión rebosante que flota e inspira a nada más grato… un autoflagelamiento, borrando con candidez un completo amor repulsivo.
-         ¿Qué harás ahora?- esa sonrisa ladina, mostrando tan perfecta y alineada dentadura, jactándose de lo patéticas que pueden llegar a ser las personas- ¿Qué harás ahora que tu mundillo se derrumbo a mis pies?- pasos sigilosos pero decididos, haciendo crujir la madera al ceder contra su peso, mirada desquiciada controlando su reflejo- te he preguntado…¿QUÉ HARAS AHORA?... Maldita sea responde…- ojos desorbitándose a cada palabra lanzada.

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